Fernando VII
Biografía El hijo de Carlos IV y María Luisa de Parma nació en El Escorial en 1784. Después de ser nombrado Príncipe de Asturias, contrajo matrimonio con María Antonia de Nápoles (1802). Cuatro años más tarde, en 1806, se puso al frente de la denominada "conspiración de El Escorial , una intriga palaciega destinada a derrocar a Godoy, que terminó siendo abortada. Poco después, y como consecuencia del motín de Aranjuez, Fernando recibió la Corona de España tras la abdicación de su padre Carlos IV. Esta primera fase de su reinado resultó muy breve (19 de marzo de 1808-6 de mayo de 1808) como consecuencia de las maniobras efectuadas por Napoleón para que el trono de España recayera en la persona de su hermano José Bonaparte. El destituido monarca se retiró a vivir al castillo de Valençay, mientras que en España había estallado ya la guerra de la Independencia frente al invasor francés y contra el nuevo monarca impuesto por la fuerza. En el transcurso de la guerra, se constituyeron las Cortes de Cádiz, que, mediante la Constitución de 1812, se oponían abiertamente a los principios preconizados por la monarquía absolutista. Sin embargo, el 11 de diciembre de 1813, y como consecuencia del fracaso francés en la Península.
Napoleón reconocía a Fernando VII como Rey de España. Después de dos décadas de turbulento reinado, el 29 de septiembre de 1833 moría en Madrid Fernando VII. Un día antes de que fuera enterrado en el Monasterio de El Escorial (4 de octubre), tenía lugar el primer levantamiento carlista en Talavera de la Reina.
Política Interior
En diciembre de 1813 Napoleón reconoció a Fernando VIL como el nuevo Rey de España. El monarca volvió a su país de origen con el apoyo de los elementos absolutistas. Para dejar claro este apoyo, el 4 de mayo de 1814, Fernando VII anulaba todos los actos realizados por las Cortes de Cádiz en su ausencia. El objetivo era la restauración de la monarquía absolutista y de los privilegios propios de la sociedad estamental del Antiguo Régimen. Para hacer efectivo este planteamiento, el Rey en persona tomó las riendas del gobierno, aconsejado por una reducida camarilla, lo que propicié que, en ocasiones, gobernara a espaldas de su propio gabinete. Esta situación y la existencia de importantes sectores de la población impregnados de la nueva ideología liberal provocó no pocos levantamientos para derrocar a la monarquía absolutista antes del finalmente triunfante, protagonizado por el coronel Riego en Cabezas de San Juan (1820). Se situó entonces al frente del gobierno una Junta Provisional Consultiva, que el 9 de marzo de 1820 hizo jurar a Fernando VII la Constitución de 1812. Se iniciaba así el periodo conocido por la historiografía como el "Trienio liberal (1820-1823), durante el cual se produjo la radicalización del proceso revolucionario, que superó las expectativas que se habían creado los liberales moderados. Ante esta situación, creció la posición de los absolutistas, que realizaron un llamamiento a la Santa Alianza (formada por las monarquías absolutistas de Austria, Prusia y Rusia). La respuesta de esta coalición se materializó con el envío de los "Cien Mil Hijos de San Luis , al mando del Duque de Angulema, que iniciaron la invasión de España el 7 de abril de 1823. Como consecuencia de este hecho, el gobierno liberal abandonó Madrid, llevando prisionero al Rey hasta la ciudad de Cádiz. El 1 de octubre de ese mismo año el Rey, liberado por las tropas de Angulema, recobró el poder y declaró nulos todos los actos gubernamentales realizados durante el "Trienio liberal . Se restauraba así, por segunda vez, el Antiguo Régimen y la monarquía absolutista, iniciándose la llamada "Década absolutista (1823-1833). El nuevo período se caracterizó fundamentalmente por la represión contra los elementos liberales, que en su mayoría se vieron obligados a emigrar a Gibraltar, París y Londres. Una persecución atenuada por la presión de algunas potencias europeas, que propicié una restringida amnistía en 1824. Sin embargo, esta política de medias tintas, trajo como consecuencia la aparición de una facción ultraconservadora, que, andando el tiempo, y agrupada en tomo al hermano del monarca, el Infante Carlos María Isidro, derivaría en cl movimiento carlista. En 1827, este grupo de absolutistas radicales protagonizó en Cataluña la guerra "dels malcontents (agraviados), considerada como un precedente inmediato de las guerras carlistas. En contrapartida, los liberales organizaron también varias sublevaciones, todas ellas reprimidas por la monarquía absolutista. En el contexto de la doble oposición política interior y la reducción de una de las principales fuentes de ingresos con la que contaba la monarquía absoluta, como consecuencia de la pérdida de las colonias americanas, se desarrollaron los últimos años del reinado de Fernando VII. El problema de la oposición política interior se acentué en el último lustro del gobierno del monarca con la cuestión sucesoria. En 1829, el Rey se había casado por cuarta vez con María Cristina de Borbón- Nápoles, matrimonio del que nacería la Infanta Isabel, única sucesora directa de Fernando VII. Un año después, y para posibilitar el acceso al trono de su hija, el monarca español derogó la Ley Sálica, que impedía el gobierno de las mujeres. Tal medida conté con la frontal oposición de los absolutistas radicales que en La Granja (1832) intentaron sin éxito imponer la sucesión a favor de Carlos María Isidro. A partir de ese momento, sus partidarios transformaron un problema político (el enfrentamiento entre liberales y absolutistas) en un pleito dinástico (al considerar al hermano del Rey como el legitimo sucesor a la Corona de España).
Política Exterior
La política exterior del reinado de Fernando VII estuvo marcada por la alianza con las potencias absolutistas, que posibilité el fin del "Trienio liberal , y por la pérdida de la mayor parte de las posesiones americanas. Desde la guerra de la Independencia se venía produciendo en las colonias americanas un fuerte movimiento separatista, que se vio espoleado por la propagación de las ideas liberales y los graves problemas internos por los que atravesé la monarquía hispánica. Los frutos finales de este movimiento de emancipación americana se recogerían en 1824 cuando, tras la derrota española de Ayacucho, toda la América hispánica, a excepción de Cuba y Puerto Rico, había conseguido la independencia. Naturalmente, esta pérdida trajo para España importantes consecuencias económicas. Un lustro antes de la importante derrota de Ayacucho, en 1819, Fernando VII vendió Florida a los Estados Unidos de América, en el contexto de la adquisición de nuevos territorios que caracterizaba a la joven nación.
Familia Real
Fernando VII contrajo matrimonio sucesivamente con María Antonia de Nápoles (1806), María Isabel de Braganza (1818), con la que tuvo una hija, que murió poco después de nacer; María Josefa Amalia de Sajonia (1829) y María Cristina de Borbón-Nápoles (1829). De este último matrimonio nacerían sus hijas Isabel (heredera en el trono de España) y María Luisa Fernanda.